Ictus: ¿cuáles son los factores de riesgo?

Determinados atributos incrementan la probabilidad de sufrir un ictus. Es lo que se conoce como factores de riesgo, puesto que incrementan la probabilidad de desarrollar una dolencia médica o enfermedad. 

Algunos factores de riesgo se denominan modificables, lo que significa que introducir cambios en el estilo de vida o iniciar un tratamiento médico puede reducir o eliminar su influencia. Actuar frente a los factores de riesgo que se indican a continuación puede ayudar a reducir la probabilidad de sufrir un ictus.  

Ictus: factores de riesgo modificables

    • Hipertensión: es el factor de riesgo más importante que se debe considerar en la prevención del ictus. Cuanto más alta sea la presión sanguínea, mayor será el riesgo de que se dañen los vasos sanguíneos en el cerebro. Una presión sanguínea de 140/90 o más puede triplicar el riesgo de ictus. Es importante ser consciente de estas cifras y, si se le diagnostica hipertensión, seguir el tratamiento médico que se le haya prescrito.
    • Niveles altos de colesterol: un alto nivel de colesterol en sangre puede hacer que se acumulen placas en las paredes arteriales. Con el paso del tiempo, esto provocará un estrechamiento de las arterias y puede incluso bloquear el flujo sanguíneo. En los vasos sanguíneos en el cerebro, este estrechamiento o bloqueo puede derivar en un ictus.
    • Tabaquismo: el consumo de tabaco tanto primario como secundario puede dañar los vasos sanguíneos e incrementar el riesgo de ictus.
    • Alcohol: un consumo excesivo de alcohol incrementa el riesgo de hipertensión y, en consecuencia, el riesgo de ictus.
    • Consumo de drogas ilegales: el consumo de sustancias ilícitas, como la cocaína, el éxtasis, las anfetaminas o la heroína, puede incrementar el riesgo de ictus.
    • Diabetes: padecer diabetes duplica el riesgo de ictus.
    • Estilo de vida sedentario: la inactividad (menos de cuatro horas de actividad física por semana) incrementa el riesgo de ictus.
    • Obesidad: la obesidad se relaciona con un mayor riesgo de ictus.
    • Dieta deficiente: un consumo excesivo de sal incrementa la presión sanguínea y puede en consecuencia derivar en un ictus.
    • Estrés y depresión: sufrir mucho estrés en el trabajo o en el hogar o padecer de depresión pueden duplicar el riesgo de tener un ictus.
    • Fibrilación auricular y otros problemas cardíacos: la fibrilación auricular, un trastorno del ritmo cardíaco, es una dolencia habitual que puede provocar la formación de coágulos. Sufrir de fibrilación auricular triplica el riesgo de ictus. Otros problemas cardíacos pueden también incrementar el riesgo.
    • Trastornos de la arteria carótida: las arterias carótidas suministran al cerebro la sangre que necesita. Si una está dañada, el flujo sanguíneo puede resultar afectado, lo que incrementaría el riesgo de ictus.
    • Otros problemas médicos, como los aneurismas cerebrales o la insuficiencia renal, puede incrementar también el riesgo de ictus.

Ictus: factores de riesgo no modificables

Los siguientes factores de riesgo incrementan el riesgo de ictus, pero no es posible influir en ellos.

    • Edad.
    • Ser mujer (una de cada cinco mujeres frente a uno de cada seis hombres presenta el riesgo de sufrir un ictus en algún momento de la vida).
    • Antecedentes familiares de ictus (si alguien de su familia ha sufrido un ictus).
    • Antecedentes personales de ictus (si ya ha sufrido un ictus).

Ser consciente de si presenta riesgos de sufrir un ictus es importante. Hable con su médico si piensa que puede estar en riesgo.




 

Referencias bibliográficas:

Let’s talk about Risks Factors for Stroke. American Heart Association. 2017.
https://www.worldstrokecampaign.org/learn/learn-how-to-prevent-a-stroke.html [accessed on 10/1/2018]
O'Donnell MJ et al. Global and regional effects of potentially modifiable risk factors associated with acute stroke in 32 countries (INTERSTROKE): a case-control study. Lancet. 2016 ; 388 (10046) : 761-75.

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